Jueves, 23 de marzo de 2017 | Última actualización: Miércoles, 8 de febrero de 2017 12:00
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Lunes, 16 de enero de 2017
Chihuahua, Chih.

“Aprender a dialogar con una comunidad cultural con distintos intereses, ese es el gran reto”: Alejandra Esparza

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La Directora General Ejecutiva de la Secretaría de Cultura nos ofrece una visión sobre la creación de la nueva dependencia, su presupuesto y sus objetivos

[Img #64643]La gestión de la cultura en el estado de Chihuahua entra en este 2017 en una nueva etapa, llena de incertidumbres, esperanzas y retos, con un convulso escenario que pasa por la desaparición del Instituto Chihuahuense de la Cultura, el nacimiento de la Secretaría de Cultura, los recortes presupuestales en la cultura, la promesa de un nuevo talante en las políticas culturales y el modo de relación entre los ciudadanos, la comunidad cultural y el gobierno estatal.

 

Con el nombramiento de la maestra Águeda Lozano Schmitt, iniciaba el proceso de creación de la Secretaría de Cultura, con la reforma de diversos aspectos del marco jurídico estatal por parte del Congreso del Estado.

 

El cambio en la estructura, de instituto a secretaría, es uno de los principales debates en el entorno cultural y especulaciones sobre la idoneidad o no de instaurar una nueva estructura de gestión y cuáles son sus pros y contras.

 

La nueva Secretaría de Cultura que encabeza Águeda Lozano, cuenta con una estructura secundaria que cuenta con tres niveles bien diferenciados. La Dirección General Ejecutiva, que encabeza la antropóloga Alejandra Esparza, encargada de la parte operativa y organizativa de la dependencia, la Dirección de Políticas Culturales, con el maestro Raúl Manríquez al frente, correa de transmisión de las políticas para convertirlas en programas y acciones concretas, y la Subsecretaría instalada en Ciudad Juárez, de la que es titular Austria Galindo, encargada de llevar una gestión de proximidad en la frontera, olvidada por años de centralismo burocrático.

 

[Img #64642]La antropóloga Alejandra Esparza, contesta a nuestras preguntas para darnos unas pinceladas de algunos de las cuestiones alrededor de la nueva institución, su proceso de creación, los motivos, el presupuesto, las políticas culturales y la relación con la comunidad cultural.

 

A su juicio, es necesario un activismo cultural, una implicación en el trabajo colectivo, más allá de los proyectos personales, para que la cultura realmente tome un impulso y se logren avances en la influencia que artistas, creadores y promotores culturales tienen en las políticas públicas. Un activismo similar al que se ha desarrollado en otros campos, como los derechos humanos o los derechos de las mujeres, que realmente genere progresos partiendo de los propios implicados en el proceso.

 

Participación en el proyecto de Javier Corral

 

Alejandra Esparza entró a formar parte del personal del Ichicult hace 10 años, al realizar un trabajo externo para la institución para coordinar una consulta ciudadana. Surgida del activismo social, se había desempeñado como antropóloga en el campo de la Investigación de Género en el INAH y la EAHNM, además de trabajar con la población juvenil desde la cultura y el arte, como mecanismo de alivio de las problemáticas sociales, especializándose también en la capacitación.

 

El resultado de ese primer trabajo fue una invitación a formar parte del personal del Ichicult “en un principio tenía miedo de atascarme dentro de una institución, pero pesó más la idea de que tenía la capacidad de aportar y trabajar para otros”.

 

Se incorporó al equipo de cultura de Alianza Ciudadana casi al final del proceso electoral, a través de la invitación de David Lauer, para compartir sus conocimientos sobre el área, siendo llamada después a integrarse en la comisión de transición de cultura. A pesar de sus diferencias ideológicas con el PAN, a la hora de aceptar la encomienda pesaron más las coincidencias con los planteamientos y la visión de gobierno de Javier Corral, lo que le llevó a aceptar el encargo, “vi la posibilidad de aportar lo que pudiera, información sobre la estructura, diseño de la política pública en cultura”.

 

La invitación a la mesa de transición fue ¿Hacia dónde vamos a direccionar la política pública en materia de cultura? Ustedes que tienen trayectoria y experiencia en distintos ámbitos, propongan hacia dónde vamos o ¿qué es lo que falta? ¿Qué es lo que necesitamos? ¿Cómo nos podemos perfilar de acuerdo a la visión de gobierno? Esa fue la invitación a la comisión de transición. Definir a que rumbo vamos a direccionar los ejes prioritarios de la política cultural. Y en un segundo momento fue evaluar las implicaciones de tener una figura o tener otra figura”.

 

De ese modo avanzó el proceso de transición a través del diálogo con la comunidad cultural y artística, hasta que se llegó a la creación del gabinete ampliado, en el que se llamó a participar a varios miembros de la comisión de transición de cultura, pese a que a ninguno se le invitó con la promesa de formar parte del gobierno “del equipo de transición se invitó a Erika Mendoza, Austria Galindo, Raúl Manríquez y a mí, con la orden de estructurar la Secretaría de Cultura, tomando lo hablado con la gente”.

 

Gracias a su conocimiento de la institución y de las especiales necesidades en la gestión de la cultura se le invitó a ocupar la Dirección Ejecutiva, “El presupuesto de cultura tiene particularidades en su ejercicio, por ejemplo, el presupuesto Federal no se ajusta al año fiscal y tiene una normatividad particular”. Se invitó a Raúl Manríquez llegaba a la Dirección de Políticas Culturales por su trayectoria y conocimiento de la promoción cultural, mientras que Austria Galindo, asumía la Subsecretaria en Ciudad Juárez para permear esa zona del estado con los programas y las políticas culturales.

 

En mi experiencia en el servicio público he podido ver que la visión que yo tengo no es la de todos los servidores públicos. El trabajo como funcionario debe ser responder a la ciudadanía, pero con desencanto he podido ver en los últimos años cosas que atentaban con lo que yo creía. Por eso, al ser invitada por el nuevo gobernador vi coincidencia de los principios que plantea de buen gobierno, gobierno abierto, diálogo con la ciudadanía. Al notar que mis principios, mi construcción de personalidad como ciudadana, que coinciden con los del gobierno actual, por eso acepto”.

 

El gran reto que afronta ahora “es aprender a dialogar con una comunidad cultural con distintos intereses, ese es el gran reto”, apunta. “Hay mucho trabajo, muchos retos, muchas cosas que hacer, se esperaba un cambio instantáneo, creíamos que sería así, pero la institución está en un periodo de adaptación”.

 

Pero para afrontar ese reto, la Directora Ejecutiva quiere aplicar el modelo que ha desarrollado en su labor como activista social en el área de los derechos de la mujer a lo largo de su trayectoria. “Durante 18 años, colaborando con asociaciones como Red Ciudadana, Mujeres por México, Justicia para nuestras hijas, desde la demanda social, del activismo, se ha logrado pasar a la esfera política, a sentarse en reuniones a tratar estas problemáticas con los actores políticos y de ahí se ha saltado al poder legislativo para crear leyes”. En ese sentido, Esparza considera que, a pesar de lo que falta por hacer, en el ámbito de los derechos de las mujeres se han realizado avances que hace quince años eran impensables, por lo que considera que en la cultura se puede replicar ese modelo de activismo ciudadano para lograr una mejora real en las políticas culturales, adaptándolas a las necesidades actuales de la sociedad.

 

¿Por qué crear una Secretaría de Cultura?

 

Se había valorado la posibilidad de continuar con la estructura del Ichicult, “como institución se podía mejorar”, sin embargo el instituto llevaba 25 años con la misma ley de creación “lo que establecía, tanto la Ley de Creación del Ichicult, como su reglamento, estaba desfasado a la realidad funcional de la institución. Cuando nació, cuando fue fundado, cuando fue creado, el momento social, político y económico era uno y respondiendo a eso se planteó la estructura del instituto. Conforme fue avanzando, fue adecuándose y creciendo, pero ya en el momento actual, era completamente distinto. Y eso nunca tuvieron, nunca hubo –bueno, no puedo decir nunca-, no se le puso la atención en ese sentido”.

 

“Había que hacer esas dos valoraciones. Yo estaba con que ‘hagamos una evaluación de la institución y rescatemos lo que se pueda rescatar’. Finalmente el espíritu, la razón de ser de la institución es necesaria y es importante. Una institución que te permita operar la vida del desarrollo cultural y artístico de la entidad”.

 

Después de eso el debate fue “hagamos esta valoración y progresivamente vayamos transitando a secretaria”. Según explica Alejandra Esparza “esta era la posición que yo siempre planteé desde la comisión de transición. Había otras posturas, que eran ‘creémosla ya y desaparezcamos el Ichicult y hagamos borrón y cuenta nueva y empecemos con la secretaría’, entonces, recuerdo que tuvimos una reunión en donde todos los integrantes de la comisión estuvimos cada quien exponiendo porqué tenía una u otra propuesta y ahí dijimos “si ser secretaria, pero hagamos la valoración de si se va a hacer de manera gradual” y esa fue, como comisión, la información que le pasamos al entonces gobernador electo”.

 

Una de las principales dudas que generó el debate sobre la idoneidad de la transformación en secretaría del Ichicult fue el acceso a los recursos federales, precisamente el argumento que Javier Corral esgrimió frente a la comunidad cultural en su reunión del 6 de septiembre en el Teatro de Cámara “Fernando Saavedra” al decir que no haría una Secretaría de Cultura.

 

[Img #64645]Alejandra Esparza, que en aquel momento formaba parte del equipo de transición de cultura, señala que en las reuniones se trabajó sobre ese supuesto y el principal debate fue “¿se puede bajar recurso federal o no?”. La respuesta de esa pregunta fue que existen en el país otras secretarías de cultura estatales que participan en los mismos programas federales en los que hasta ahora participaba el estado de Chihuahua, por lo que se entendió que existen mecanismos para acceder a esos recursos federales sin importar el tipo de institución que los solicite. En ese sentido argumenta “ser secretaría sube de rango, hasta en las negociaciones, ser tenidos en cuenta”.

 

Al anunciar su gabinete, Javier Corral incluye una Secretaría de Cultura, terminando con las especulaciones sobre el modelo de institución que gestionaría la cultura en el nuevo gobierno. “Finalmente la decisión la toma él y decide que nos hacemos secretaría. Seguramente él hace otras valoraciones que nosotros no incorporamos en nuestro análisis y él tomó la decisión y entonces fue empezar a trabajar el proceso de extinción del Ichicult y de creación de la Secretaría de Cultura”.

 

 

El proceso de creación de una Secretaría de Cultura

 

La Directora General Ejecutiva, antropóloga Alejandra Esparza, explica que la creación de la Secretaría implica que la cultura esté en otro nivel dentro de la estructura del gobierno, con una mayor cercanía con el poder ejecutivo, “la visión que se va a impactar a la política cultural y también en la cobertura presupuestal, la capacidad para gestionar en otros sectores, desde otros ámbitos, alianzas, presupuestos, enfoques para trabajar la cultura en el estado, esa es la principal relevancia de dar el rango de secretaría a un organismo”.

 

 

Esta transformación de Ichicult a Secretaría de Cultura ha conllevado una transformación jurídica, administrativa y sobre el patrimonio de la institución, “dejar de ser un organismo descentralizado implica perder la personalidad jurídica, implica incorporar los bienes patrimoniales a la administración central”.

 

“Desde la administración central se tiene una estructura de trabajo y una normatividad. Entonces ha sido migrar la parte de los bienes muebles e inmuebles de la institución. Estamos hablando del activo fijo, los museos, teatros, galerías, también los recursos materiales, parque vehicular; migrar el recurso humano, incorporarlo ya a la normatividad de recursos humanos de la burocracia de gobierno del estado, ha implicado también hacer el cierre del ámbito jurídico, los contratos que se llevan o que se tenían abiertos, los convenios, las demandas laborales o de cualquier tipo también”.

 

“Finalmente la parte administrativa, cerrar las cuentas que tenía la institución y empezar a hacer la migración de las finanzas, los recursos financieros, a la administración central. Esto es en cuanto a la parte de incorporarnos a la administración central”.

 

“También implica generar la normatividad de la secretaría. Estamos hablando del reglamento interior, que está sujeto a la Ley del Poder Ejecutivo, de la estructura orgánica, e implica también regular una serie de procedimientos al interior de la institución, alineándola a la normatividad con la Secretaría de Hacienda e imprimirle la visión de trabajo”.

 

“La reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo estableció que, a partir del 3 de octubre de 2016, se crea la Secretaría de Cultura, y en el transitorio de esa iniciativa de reforma se estableció un periodo de transición para la extinción del Ichicult. ¿Qué quiere decir? Porque yo he leído en los medios que se decía que ni siquiera estaba constituida la secretaría, que todavía era Ichicult. Quiero decir que con ese transitorio teníamos la autorización de estar operando como secretaría desde el 4 de octubre, pero también, los asuntos que ya tenía comprometidos el Ichicult podían seguirse atendiendo en el tenor en que se había comprometido el Ichicult. Las gestiones las continuábamos la secretaría, aunque fueran asuntos que venían a través del Ichicult. Nosotros tenemos un periodo para hacer la extinción total del instituto y esa extinción total implica el cierre de todos estos asuntos que les he comentado”. El plazo del que dispone la Secretariaa de Cultura es de 180 días, desde el mes de octubre de 2016 a marzo de 2017

 

 

La creación de la Secretaría de Cultura representa también un nuevo modelo en la gestión del dinero público. Como explica Alejandra Esparza, “ahora no se maneja dinero, no se ordenan pagos, todo se gestiona a través de la Secretaría de Hacienda”, lo que convierte la nueva estructura en un candado para que la institución no se convierta en una caja chica de la que desviar recursos hacia otras dependencias.

 

La estructura de la Secretaría de Cultura se vertebra por medio de tres oficinas principales, la Dirección General Ejecutiva, que sostiene las estructuras operativas, la Dirección General de Políticas Culturales, que representa el contacto de la institución con los artistas y con la ciudadanía, y finalmente la Subsecretaría de Atención a la Frontera, que ofrecerá una atención especial a esa zona del estado, con presencia de las otras dos dependencias.

 

Ahora se inicia un proceso para determinar hacia donde van a direccionar las políticas culturales, por medio del trazado de ejes prioritarios y la evaluación de los programas.

 

 

El presupuesto

El Congreso del Estado aprobó un presupuesto para la Secretaría de Cultura de 215 millones de pesos para 2017, aunque se realizaron modificaciones a algunas partidas concretas de dicho presupuesto, reduciendo unas e incrementando otras.

 

 

Una de las particularidades del presupuesto es que, a diferencia de lo que sucedía con el Ichicult, la Secretaría de Cultura no podrá percibir directamente ingresos por conceptos como alquiler de teatros, instalaciones o servicios culturales, ya que esos pagos –al haberse incorporado ese patrimonio a la administración estatal- serán recibidos por la Secretaría de Hacienda, “luego le podremos solicitar que esos ingresos se reinviertan en cultura”.

 

 

Los principales rubros a los que se destinan los fondos de la Secretaría de Cultura son nóminas, pago de servicios generales (agua, electricidad, gas), recursos materiales y programas culturales. Las nóminas representan un gasto que ronda los 60 millones de pesos anuales, un monto similar al de los servicios generales, lo que supone que los gastos de operación acaparan casi la mitad del presupuesto, mientras que la otra mitad se destina a los programas que desarrolla la institución. “El esfuerzo viene ahora en reducir todo lo posible los gastos de operación para poder destinar más dinero del presupuesto a los programas culturales”.

 

En el presente presupuesto se reducen los gastos de telefonía celular un 50%, “aunque tenemos la intención de solicitar a la Secretaría de Hacienda que el 50% restante tampoco se destine a pagar gastos de telefonía móvil y que estos fondos se destinen a los programas culturales”.

 

Se incrementa el gasto en personal, principalmente por la basificación de 47 músicos de la Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua. Al ser cuestionada sobre si la nueva estructura de la Secretaría de Cultura ha supuesto un incremento en el concepto de gastos de personal, Alejandra Esparza puntualiza que se ha tomado la misma estructura de personal que había en el Ichicult, homologando las plazas de nueva creación con los ya existentes.

 

Ha aumentado también el presupuesto destinado a programas, aunque la Directora General Ejecutiva añade que “se continuarán gestionando fondos para poder incrementar las aportaciones a los programas culturales”.

 

 

El presupuesto se comenzó a diseñar en agosto de 2016 por parte de la anterior administración, bajo la premisa de que se aplicaría en el Ichicult, no en una secretaría.

 

En el mes de octubre el anteproyecto llega a la Secretaría de Hacienda, donde se le realizaron ajustes. Ahora comienza un trabajo de reingeniería presupuestal para modificar el presupuesto y ajustarlo a la estructura de la Secretaría de Cultura. Con la gestión que se realice durante el presente ejercicio se sentarán las bases para el presupuesto de 2018, que será el primero que verdaderamente se elabore desde y para la Secretaría de Cultura.

 

“Es una condición que atraviesan todas las dependencias. En cuanto a los números del presupuesto, pues si, ya vienen establecidos. Ahora ¿tú cómo le vas a dar vida a este dinero que te da, que te asignaron para el primer año? Ahí tiene que influir la visión del gobierno y, de manera simultánea, vas diseñando lo que vas a potenciar en el segundo año, y creo que eso ocurre en todas las administraciones que inician. El primer año es para ir agarrando las riendas de la dirección de la dependencia, de la institución, e ir trazando lo que viene ya proyectando como líneas de trabajo de la política pública del gobierno entrante”.

 

 

La visión de la Secretaría de Cultura pasa por realizar una evaluación de los programas existentes y gestionar recursos ante el Gobierno Federal, aunque no se dejará de atender sectores como el infantil y juvenil, sectores vulnerables, municipios, fomento de la lectura, reactivación de las bibliotecas y atención a la población artística.

 

 

Ahora se estudiará el presupuesto para saber qué etiquetado se destina a qué, para conocer el presupuesto y saber qué cantidades se destina a cada proyecto concreto “porque antes no todos los departamentos sabían de cuánto dinero disponían”.

 

 

Se hace inevitable una pregunta, ¿Habrá Feria del Libro en Chihuahua este año después de la cancelación de la de 2016?

 

Alejandra Esparza explica que si se tienen previstas las ferias del libro de Chihuahua y Ciudad Juárez “es algo que se tiene que hacer”, además de estudiar si se extienden a otros municipios de la entidad. El trabajo es identificar correctamente que modelo de feria se debe aplicar, con que contenidos, a que públicos se dirige.

 

 

Sobre la cancelación de la feria de 2016, Esparza señala “es algo que decidió la anterior administración y ya no hubo forma de enmendarlo”, sin embargo, constata que los fondos para estas actividades, que se realizan todos los años, ya vienen etiquetados cuando se asigna el presupuesto, por lo que todo indica que los fondos que deberían haberse aplicado a la celebración de la Feria del Libro en Chihuahua posiblemente se “prestaron” a otro programa y después no se repuso la dotación económica, por una mala gestión de los fondos.

 

 

El documento de presupuestos contiene varios errores e inexactitudes, como es el hecho de que se contemple la recepción de fondos procedentes de Conaculta –una dependencia que ya no existe dentro de Gobierno Federal, precisamente convertida en Secretaría de Cultura Federal- así como la consignación de cerca de 700 mil pesos en concepto del programa PAICE –que en el presupuesto federal se ha reflejado con cero pesos de consignación- así como el hecho de que no se contemple en ellos el brutal recorte del 30% en el presupuesto federal de cultura, que afectaría a programas como PACMYC.

 

La Directora General Ejecutiva explica que algunas de esas inexactitudes obedecen al hecho de que el presupuesto se empieza a perfilar en agosto de 2016, cuando aún no se conocían los recortes en materia de cultura. En lo concerniente a aportaciones federales como el PAICE, señala que en una visita a la Secretaría de Cultura Federal se les explicó que esas partidas dotadas con cero pesos de presupuesto se pretende gestionar a lo largo del año una aportación para repartirla a los estados durante el presente ejercicio, por lo que habrá que estar monitoreando esa situación para solicitar los apoyos en el momento en que se reflejen en el presupuesto federal.

 

 

Trabajo de la Secretaría de Cultura

 

Alejandra Esparza señala que durante el primer trimestre (octubre, noviembre y diciembre) desde la toma de posesión del gobierno los trabajos se han centrado en el proceso de recepción y la migración del Ichicult hacia la Secretaría. Para el segundo trimestre (enero, febrero y marzo) se centrará en el desarrollo de la normatividad de la institución, el manual de funcionamiento. El objetivo es seguir con el avance que llevaba el Ichicult, con la intención de no detener la institución.

 

 

Se trabaja también en el procesamiento de la información surgida de los foros de participación ciudadana, “los foros han tenido la intención de oficializar las aportaciones de los ciudadanos, saber en qué dirección se quiere que vayan las políticas culturales del gobierno. En otras áreas no se dio este diálogo. Pero no empezamos de cero, retomamos lo que se nos había hecho llegar durante el proceso. Por ejemplo, las once mesas que se crearon en el Foro de Participación Ciudadana corresponden a los once ejes de actuación surgidos de las aportaciones realizadas a la mesa de transición de cultura. De ese modo confirmamos lo que se nos había dicho y recogimos las ideas de aquellos que no se habían acercado antes en el periodo de transición”.

 

 

[Img #64644]Las acciones a realizar hasta el mes de marzo pasan por la integración de los ejes de trabajo de la dependencia al Plan Estatal de Desarrollo, avanzar en el diseño del Plan Sectorial en el Programa Estatal de Cultura –para el que se cuenta con un plazo de seis meses-, mientras que simultáneamente se desarrolla el proceso de reingeniería de la Secretaría de Cultura como brazo operador de lo anterior. Con las conclusiones de este proceso podrían presentarse cambios en la estructura, tal como apunta Esparza.

 

 

La implicación de los municipios es un apartado importante en la visión que tiene la Secretaría de Cultura, para lo cual se pretende que “los municipios se apropien del quehacer cultural, para lo que se hace necesario crear los mecanismos para la participación en la cultura”.

 

 

Un aspecto que ha generado debate, tanto en el equipo de cultura como en la comunidad cultural, es la creación de una Ley de Cultura del Estado, “no existe una Ley de Cultura”, apunta Alejandra Esparza, “solo tenemos una Ley de Creación del Ichicult. Es positivo tener una ley que regule lo que entendemos por cultura, que tratamiento le damos, quien representa la cultura, que gestión hacemos del patrimonio”. No obstante, es una cuestión en la que la Secretaría de Cultura podría ser la precursora de la iniciativa, o sumarse a la propuesta de un legislador o iniciativa ciudadana, como institución gestora de la cultura en el estado.

 

 

Observatorio ciudadano

 

Una de las propuestas que se han lanzado desde el gobierno del estado ha sido la creación de un Observatorio Ciudadano en materia cultural. Como señala Alejandra Esparza “se trata de la aplicación de la visión de gobierno abierto que pretende implantar la presente administración, siendo uno de sus principios el diálogo y  la participación ciudadana, acompañados por la ciudadanía”.

 

 

Anteriormente existió un Consejo de Cultura, que no opera en la actualidad, por lo que “en nuestra visión como institución tendríamos la disposición y la obligación de acompañar en el proceso de creación del Observatorio Ciudadano, pero no debemos formar parte para que no pierda su objetividad. Para crear el observatorio la Secretaría podría obtener la información necesaria para la creación del observatorios, procedimientos, para que la comunidad cultural tuvieran ese conocimiento para funcionar como observatorio. Esa información se obtendría buscando experiencias en otros observatorios ya en funcionamiento. Para la financiación se deberían buscar fondos nacionales e internacionales, así como fondos propios de los participantes. Sin embargo, solo podemos acercar los mecanismos a la comunidad cultural, no lo podemos dirigir, ni ser parte de él, pierde su sentido”.

 

 

 

 

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