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Martes, 8 de octubre de 2013
Feria del Libro Chihuahua 2013

Paco Ignacio Taibo II recupera la memoria de un genocidio sepultada por la historia oficial en su libro “Yaquis”

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Comunidad7

El autor presentó en primicia su última obra en la Feria del Libro de Chihuahua ante un auditorio abarrotado

[Img #34203]Paco Ignacio Taibo II llenó el pequeño Auditorio Gabriela Mistral de la Feria del Libro de un público entregado, que casi hizo innecesario su mitin final a favor de Morena, porque predicaba entre conversos. Paco Taibo II llenaría un estadio de fútbol aunque viniera a presentar el listín telefónico de Iztapalapa.

De verbo fácil, anécdota oportuna y expresiones procaces, Paco Ignacio Taibo II es un conferenciante ameno e interesante, independientemente de la distancia que mantenga un espectador inteligente respecto a la izquierda política en la que navega este activista,  novelista e historiador.

Traía bajo el brazo, como pan caliente recién salido de la imprenta, “Yaquis” que fue presentado por un entrañable amigo del autor, Jesús Vargas. Chihuahua cuenta con el privilegio de haber albergado la primera presentación de este libro de Paco Ignacio Taibo II.

Vargas habló de la amistad que le une con Taibo, a quien conoció entre 1970 o 1971, y a quienes después de desperdigarse, volvió a reunir Francisco Villa, cuando a través de Carlos Montemayor, Paco Taibo le pidió el trabajo sobre Villa bandolero a Vargas.

Destacó el presentador el hecho de que Paco Taibo II ha escrito ya 57 libros, “no cualquier tipo de libros, hace historia”, por lo cual manifestó su admiración por la capacidad que tiene para escribir “es una persona dedicada a escribir y a trabajar en una organización política, lo que lo convierte en un intelectual ejemplar y activista importante”.

Paco Taibo II reconoce que escribe “Yaquis”, como todas sus obras, por una obsesión a partir de una pregunta que se plantea. Para el escritor, periodista, historiador y activista, la creación literaria surge siempre desde la curiosidad, la necesidad de saber, de conocer lo oculto, revelar la intrahistoria, lo que los poderosos, las corporaciones, los gobierno y el tiempo le han negado a los mexicanos, su propia historia.

En primer lugar, le llamó poderosamente la atención la poca bibliografía existente sobre la persecución, acoso y erradicación del pueblo Yaqui, tan solo un par de obras hablaban sobre la confrontación que este orgulloso pueblo sostuvo por más de 40 años contra los sucesivos gobierno de México y de Sonora. “Porfirio triunfó ocultando el genocidio”, apunta el autor.

[Img #34199]El capricho temporal, que hizo que esta lucha se desarrollase justo antes de la Revolución Mexicana, hizo que esta opacara lo sucedido a las orillas del Yaqui se comió la memoria”. Todo esto agravado por el hecho de que no exista testimonio escrito “dos docenas de cartas, confesiones obtenidas bajo tortura”, sin que ningún periodista se hubiera internado en el territorio durante el conflicto para dejar alguna constancia de los hechos. “Los antropólogos llegaron tarde” apunta el escritor “desapareció la guerra en la memoria de las tribus”.

La persecución a la que los sometió Porfirio Díaz no fue la única afrenta que tuvieron que soportar, porque después de la Revolución, Madero los ignoró y Obregón los utilizó como fuerza militar, incluso enviándolos a pelear con la Legión Española en la Guerra del Rif, siempre incumpliendo la devolución de tierras y sometiéndolos a una represión brutal.

Paco Taibo II considera la matanza de yaquis un genocidio incluso porcentualmente superior al de los judíos durante el holocausto nazi, su población se redujo de 30 mil a 7 mil “tienes que usar la palabra genocidio a la fuerza”, ante la magnitud de lo sucedido. El libro recoge también la ignominiosa ruta, a la que muchos no sobrevivieron, que los llevó como esclavos hasta terminar siendo comprados por ricos hacendados, “Porfirio Díaz restableció la esclavitud en México”.

El escritor desconfió de la visión que ofrecen de Porfirio Díaz “historiadores reaccionarios”, como un motor de progreso para México el concepto de progreso que atenta contra los ciudadanos no es progreso”, equiparando al gobierno del Porfirismo con el actual gobierno del PRI que encabeza Peña Nieto.

Escarbar entre la historia, en los partes de guerra, realizando una lectura siempre crítica, para desentrañar lo que tienen de verdad y de mentira, recuperando un gigantesco rompecabezas.

La resistencia yaqui al sometimiento por parte del gobierno mexicano es única en Latinoamérica “sostuvieron una guerra popular durante 40 años, la guerra popular más larga de América latina, ¿Por qué no forma parte de la historia?”, se preguntaba.

La persecución de los yaquis no se justificaba, a juicio de Taibo, de ninguna manera “no eran belicosos fuera de su territorio, solo se defendía de invasores que venían a quitarles sus tierras, no existen registros de ataques para pillaje o para someter a otras tribus, defendieron su territorio desde el siglo XVI. Tenían un alto desarrollo agrícola, contaban con arado de hierro y gracias a la presencia de los Jesuitas diversificaron la agricultura”.

Paco Taibo II habló con admiración del elaborado sistema de gobierno y de elección de sus líderes, el culto sincrético con el que asimiló mimetizándola la religión cristiana impuesta por los Jesuitas, la amplia cultura musical y de danzas “en la danza del venado vemos por primera vez que el protagonista no es el cazador, sino el venado, que representa la naturaleza”.

Pero toda esta riqueza, según recoge el libro “Yaquis”, fue erradicada por la ofensiva de los Barones de Sonora, que aplastaron a toda una civilización por la codicia de controlar sus recursos “el Congreso de Sonora llegó a declararlos como no mexicanos”.

Los diferentes alzamientos en armas, aunque el plural sea demasiado para un ejército popular que empuñaba un número ridículo de fusiles, que compraba municiones ahorrando peonadas, comprando balas en Tucson, Arizona, en tiempos en que el salario de tres días equivalía a una bala.  Pero a pesar de las dificultades, durante los peores momentos de la represión, mantuvieron una fuerza guerrillera de cerca de 200 hombres, que se movían por sus territorios con familias, animales y enseres, por miedo a las represalias, lo que no evitó verdaderas matanzas.

Paco Ignacio Taibo II explicaba “traté de escribir un libro lo más ameno posible, que encandile al lector”, todo ello acompañado por 40 páginas de notas a pie de página y 15 páginas de bibliografía “eso no es para los lectores normales, es para los historiadores chafas”.

El escritor y activista reivindica la propiedad de la historia para el pueblo “la historia es nuestra, no la de los libros gratuitos de la SEP” mientras que señala los objetivos de su último libro “ser leído, que los mexicanos adquieran una parte de su historia y que los yaquis tengan material combativo para que vuelvan a la lucha por el agua”.

Del mismo modo señaló “me preocupa volverlo una historia regional, debemos universalizarla”, añadiendo que “este país está por contar”.

A estas alturas de la corrida, a Paco Taibo II no le interesa escribir por dinero “me ofrecieron un cheque en blanco”, pero por el contrario “solo escribo los libros que me interesa escribir”. El motor que lo lleva a escribir una nueva novela o a iniciar una nueva investigación es la curiosidad, de ahí a la obsesión.

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